Jornada laboral de 4 días

Jornada laboral de cuatro días: los derechos al pueblo trabajador

Pasaron unos meses desde que el debate español empezó a tener rebote en Argentina. Hashtag y tuits se convirtieron en declaraciones de ministros y ministras, y en una posibilidad en vistas a futuro. Los antecedentes, la lucha y la palabra de sindicalistas sobre la suma de derechos.

Por Tomás Correa


Create more jobs for more people.. by reducing work time with no loss in pay”, rezaba un flyer estadounidense en el año 1950. Crear más empleos y reducir las horas sin pérdida de la paga es una premisa que se repite desde hace décadas en los escritos de los pensadores clásicos.

La temática volvió a las primeras planas de discusión en los últimos meses, cuando España - en la voz de Íñigo Errejón - comenzó a posicionar la posibilidad de empezar a probar una jornada laboral de cuatro días. El plan se puso en marcha con un grupo de empresas privadas que, en complicidad con el Estado, bajaron un día de trabajo a sus empleados y empleadas.



Pero los ojos del mundo también están puestos en Islandia. Con un PBI per cápita de 66 mil dólares, probó de empezar a pagarle lo mismo a sus trabajadores y trabajadoras por menos horas de trabajo. La prueba se dio en la capital del país, Reikiavik, y tuvo un lapso temporal desde el año 2015 hasta el 2019.

Con 2500 personas a prueba - un 1% de la población total del país - lograron una importante baja en el nivel de estrés, y una menor predisposición al síndrome de agotamiento. La mejora de la productividad se convirtió en uno de los “caballitos de batalla” de quienes luchan día a día porque se aplique en diversos países del mundo.



En Argentina comenzó con tuits de “es por acá”, los cuales se convirtieron en un hashtag - #SLD4 fue el ht impulsado por Lautaro Torres, periodista y CM de Cenital - y terminó instalándose en la agenda pública de la política local.

Nuestro país tiene uno de los regímenes laborales más extensos del mundo. Se trabaja muchas hora, y no siempre redunda en la productividad”, explicó la ministra de Trabajo bonaerense, Mara Ruíz Malec, en Las Primeras Noticias, programa conducido por Lourdes Zuazo y Eduardo Caími en AM750.



La encargada de conducir la cartera de trabajo de la provincia de Buenos Aires también expresó que los argentinos están "frente a la posibilidad de debatir un tipo de reducción de la jornada laboral que sea beneficiosa para la productividad y otros aspectos de la vida”. La premisa, en este caso, sigue siendo la misma que en 1950: Más empleos, menos horas, misma paga, más productividad y menor estrés.

Pero, no fue solo la Ministra quien recogió el guante del pedido de la reducción de horario. Mariano Recalde, senador nacional del Frente de Todos por la Ciudad de Buenos Aires, detalló en su cuenta de Twitter que “trabajar 4 días no es menos trabajo" sino que "es repartir mejor el empleo, aumentar la productividad y disminuir los accidentes de trabajo, y es el futuro.



Nueva Zelanda, Estados Unidos y Japón tienen varias empresas privadas que utilizan la jornada laboral de cuatro días. También, hace días, los diputados de centroizquierda de Chile presentaron un proyecto en el Congreso en la búsqueda de que esto impacte para bien en la vida de los y las ciudadanas del país vecino.

La discusión deberá darse, en principio, con los sindicatos. En este sentido es importante detenerse en el proyecto que presentó la CTA en septiembre del 2020, donde buscan reducir la jornada de 48 horas a 40 semanales.



En diálogo con NuevaBA, el secretario general de la Central de Trabajadores y diputado nacional por el bloque Frente de Todos, Hugo Yasky, explicó que “Argentina tiene una jornada laboral de 48 horas semanales, esta jornada la implementaron hace 102 años" y "son pocos los países en nuestro continente que permanecen con esa extendida jornada laboral”.

“El proyecto de Ley prevé reducir esa jornada para llegar a las 40 horas semanales. Eso sería un gran paso para llegar después a los esquemas que existen en España, en Francia y otros países, donde la jornada es de 36 horas agregó sobre el escrito presentado en el Congreso de la Nación.



Sobre la posibilidad del avance y decisión política de implementar la jornada laboral de cuatro horas, Yasky señaló que “en el horizonte de mediano plazo está planteada la posibilidad de que esa reducción nos lleve a una jornada de cuatro días de trabajo. Eso se está experimentando en una prueba piloto en España, donde un grupo de empresas, con ayuda del Estado, redujo su jornada laboral. En Finlandia los resultados han sido exitosos, porque creció la productividad, se redujo el gasto de las empresas en energía, se produjo una reducción importante de la conflictividad intralaboral y se generaron mejores condiciones de vida por la reducción del estrés de empleados y empleadas.

“Nosotros todavía tenemos que instalar la reducción de las horas de trabajo como parte de una agenda que todavía está pendiente”



El mayor flujo de discusión se dará, obviamente, en la situación salarial de quienes cambien su jornada de trabajo. Sobre ello, el secretario general de la CTA comentó: “La reducción tiene que ser sin reducción del salario. Eso va a ser una discusión con muchos grupos empresarios que tienen una mirada miope, que siempre reclaman por los avances laborales, como si esa fuera la razón del atraso de productividad o de la falta de competitividad del empresariado local. Pero la verdadera razón está en la no incorporación de tecnología, en las aperturas económicas que no ponen a competir con países que tienen ayuda del estado, o en la falta de acceso a créditos.

Por último, Yasky celebró la pronunciación de diversas personas políticas:Son debates que vendrán por delante y que empiezan a ser planteados desde algunos estamentos del gobierno, como ha sido el caso de la Ministra de la provincia de Buenos Aires.



La lucha comienza a avanzar a paso firme, y se espera que haya proyectos a la brevedad que puedan poner a discusión algo que se necesita: Más derechos para todos los trabajadores y trabajadoras del país.


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