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SECUESTRO Y TORTURAS EN MORENO

"Todavía no entendemos a quién molestamos con las ollas populares", dijo la directora del CEC 801

Leila Revilla habló con Nueva BA sobre el ataque a Corina De Bonis. Dijo que la docente está bien pero "muy conmocionada". Contó que suspendieron las ollas por las reiteradas amenazas. "Pensamos que con la suspensión iban a parar", señaló. El llamado de Sánchez Zinny.


La directora del Centro de Educación Complementaria (CEC) 801 de Moreno, Leila Revilla, dialogó con Nueva BA sobre la agresión sufrida por Corina De Bonis, la docente que fue secuestrada y torturada por hacer ollas populares. Dijo que las amenazas sobre la comunidad educativa empezaron cuando los maestros se organizaron para alimentar a los chicos del municipio.

De Bonis está fuera de peligro pero "todavía muy conmocionada". "Físicamente está bien, con algunos tratamientos preventivos que indicaron en el hospital. Pero tiene que iniciar un tratamiento psicológico urgente porque lo que pasó fue muy grave y tiene que atravesarlo de la mejor manera", sostuvo la directora del CEC.

Revilla fue la primera en enterarse del hecho. Se lo contó la propia De Bonis cuando llegó a su casa, después de que los secuestradores la tiraran del auto tras torturarla y amenazarla de muerte. Revilla y los otros docentes del CEC fueron a verla, la acompañaron al hospital y se quedaron con ella hasta la noche. Después radicaron la denuncia en la Fiscalía 5. "Estamos en pleno proceso judicial", dijo.

El secuestro de De Bonis fue el episodio intimidatorio más grave, pero no el único. Las amenazas se venían repitiendo desde la instalación de las ollas populares. Primero fue una llamada telefónica y luego dos mensajes escritos. "Fueron creciendo en la escala de agresividad", denunció Revilla.

Las ollas fueron suspendidas el jueves pasado, después de que los docentes recibieran un papel con la frase: "La próxima la van a hacer en Güemes y Roldán". La dirección corresponde al cementerio de Moreno. Esa amenaza fue un límite para la comunidad educativa, que había ignorado las intimidaciones anteriores.

"En este momento estamos entregando las viandas que nos manda la Dirección de Consejos Escolares. Lo que pasó ayer nos descolocó, nos sacó de contexto. Pensamos que al suspender la olla iban a parar. Evidentemente no pararon y la violencia creció", alertó Revilla.

Mientras esperan el avance de la investigación, la única certeza que tienen los docentes de Moreno es que las amenazas están relacionadas con las ollas. "En todo momento hacen mención a eso. Antes no habíamos tenido ningún tipo de amenazas. Estamos en una institución que no tiene conflictos con la comunidad. Todavía no podemos entender a quién molestamos con la organización de ollas populares", dijo la titular del CEC, que prefirió no arriesgar hipótesis: "Esperaremos a que resuelva la Justicia".

Las ollas populares se organizaban en el barrio Villa Anita, cerca de la estación de Moreno. Empezaron cuando las escuelas del municipio cerraron por problemas edilicios. Al momento de la suspensión, los docentes entregaban 220 raciones de comida. "No solamente iban nuestros chicos, sino también gente del barrio: abuelos, familias que están sin trabajo. Fue creciendo", explicó Revilla.

Ayer a la noche, la directora del CEC 801 habló por teléfono con Gabriel Sánchez Zinny, el ministro de Educación de la Provincia. "Se solidarizó y se puso a disposición de lo que necesitábamos", contó. Minutos después, el funcionario bonaerense repetiría el mensaje en su cuenta de Twitter.


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