Coronavirus

Tandil: un as bajo la manga para no suspender las clases presenciales

Tras los anuncios del pasado viernes, la ciudad serrana pasó el primer fin de semana de restricciones. Los primeros datos y la pregunta recurrente: ¿Funcionará aún manteniendo las clases presenciales en pie?

Por Tomás Correa


“Hay que bajar la curva porque no tenemos camas”, fue, quizá, una de las frases más crudas de Miguel Lunghi al anunciar las nuevas restricciones. Eso ocurrió el pasado viernes, mientras que el sábado se volvieron efectivas. Un virtual toque de queda de 18:00 a 08:00, un homenaje a los rumores que se corrían antes de la ante-última conferencia de Alberto Fernández.

Las cuentas fueron claras, solamente quedan farmacias y delivery, todo lo demás sobra después del horario estipulado. Pero hay algo que también sirve: Si logran bajar o, al menos, mantener la curva, el municipio no será cambiado a fase 2, por lo que las clases seguirían siendo presenciales.

En diálogo con NuevaBA, fuentes cercas al intendente radical destacaron que el nivel de acatamiento por parte de las y los vecinos de Tandil “ha sido importantísimo, casi total".

"Las medidas empezaron el sábado, y tanto ese día como el domingo el acatamiento ha sido absoluto por parte de la gente y los comercios”,
dijeron. Si bien hay medios de la ciudad que señalan la suspensión de alguna que otra fiesta, el cumplimiento parece haber sido importante.



En cuanto a la ocupación del sistema hospitalario, es necesario tener en cuenta que, desde el inicio de la pandemia, en la ciudad serrana destacan que hay un trabajo mancomunado entre el sector público y privado de la salud. Según señalan, el límite de ocupación es completo, aunque no en referencia al sector público en soledad.

Si no se tomaban medidas mientras avanza la vacunación se iba hasta el colapso”, señalaron del entorno de Lunghi. La imagen es fuerte: mientras algunas ciudades discuten desde la nomeclatura de saturación y colapso pese a que atraviesan una situación completa, como ocurre en el caso de Olavarría, otras amplían las restricciones ante la inminente desgracia.

Hay algo que, igualmente, sorprende al hablar con los diversos Municipios de la provincia y es que casi todos hablan de una tercera ola. El aumento de casos que se dio luego de las reuniones sociales de Navidad y Año Nuevo, mucho de los mencionados tuvieron que imponer restricciones para bajar la curva y no tener complicaciones en un mes que, se esperaba, iba a ser tranquilo.



Tandil no fue la excepción durante el mes de enero, es por eso que desde el Municipio son optimistas con las medidas tomadas en los últimos días: En ocasiones anteriores se tomaron medidas similares que ayudaron a bajar los contagios, así que se confía que va a servir.

Debido a que hay consenso general en que las medidas necesitan de quince días al menos para conocer su impacto en la curva de casos, desde el Municipio de Tandil reconocen ese factor y por eso prevén que “va a haber semanas muy duras y complicadas”.


LAS CLASES: PRESENCIALIDAD O VIRTUALIDAD

Como se explicó anteriormente, a primera vista uno de los primeros objetivos – más allá de la baja de casos – de las medidas de Miguel Lunghi es poder mantener las clases presenciales en la ciudad de Tandil. Un poco por convicción propia y otro poco para evitar ingresar en una pelea política donde podría quedar atrapado entre la realidad constante del virus y las presiones los intendentes de Juntos por el Cambio del conurbano.

Nos encontramos en una situación muy grave ante el avance de la segunda ola de Covid-19, y los docentes y estudiantes están cada vez más expuestos, se ha incrementado el número de quienes están en aislamiento, ya sea preventivo o por caso positivo”, expresaron desde los gremios docentes este lunes, en una clara posición de pedido de suspensión de clases.

Fue a través de una carta publicada en redes y medios de la ciudad serrana, dónde también se especificó que “la saturación del sistema de salud llevará a que ni los trabajadores de la educación ni sus familias puedan acceder a la atención médica necesaria, en casos de agravamiento de sus condiciones de salud.



Desde el Municipio señalaron que probablemente en la semana habrá una reunión con los gremios para conocer la situación, lo que no significa que haya una suspensión inminente. Tenemos un criterio que debería ser lo último que se cierre, pero si hay que cerrarla para bajar la circulación, lo haremos expresaron desde la comuna.

Se sabe y repite constantemente que la circulación crece con el movimiento educativo, pero también que existen sectores dónde la conectividad aún no es suficiente para sostener una educación constante desde la virtualidad. Queda esperar que deciden desde la ciudad serrana y desde la provincia, un actor que no puede quedar exento a la situación.

Mientras, en caso de bajar los casos, sentaría un precedente de que las restricciones aún pueden ser mayores, y que sirven para empezar a aplanar y bajar una curva que ha crecido de manera muy importante en las últimas semanas.


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